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Ocurrencia

1.(De ocurrir. ) f. Encuentro, suceso casual, ocasión o coyuntura. 2.Idea inesperada, pensamiento, dicho agudo u original que ocurre a la imaginación.

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1月19日

y crió el hombre al gato, a su imágen.

…La luz impactaba mis ojos llenándolos de Agua. Tras tallarlos pude escuchar cánticos celestiales en la lejanía, conducían mi débil ama por sentimientos encontrados. Aturdido, caminé por el resplandeciente jardín guiándome con las manos entre pilares de fibra de vidrio, mientras las piernas tremolas se arrastraban sobre la yerba mal podada. Pude olerlo como nunca en mi vida. Se acercó lentamente a mi oído susurrando melódicamente tan sólo: “miau”.

Recostado en la cama vi sobre mi pecho a mi amigo el gato. Dicen que los gatos viven menos que los humanos, pero éste es diferente. Nació antes que yo para vigilar el parto y cuidarme de la influencia de cuerpos sutiles que rondan el plano etérico. Lo he bautizado “Félix”, en honor al gato de los dibujos animados. Él por su parte prefiere llamarme simplemente “animal”.

 

Fragmento de el Nagualnomicón.  Un libro que no quiero escribir, y nadie querrá leer( … al menos que incluya un cd con la banda sonora).   Haz clic sobre la imagen de abajo.

 

 

12月14日

Amnesia temporal

 
 

Sinceramente no se por qué estoy publicando esto en mi blog... supongo que es porque  Héctor está demasiado agobiado intentando recordar un capítulo de su vida que parece haber perdido misteriosamente. Ayer su gran amiga argentina Grace le mencionó algo sobre "encontrarse con su hija".

Por más que trato hacerlo entrar en razón, insiste que no tiene ninguna hija. Por supuesto que tampoco recuerda a Roberto ni a Susana.

Creo que juntos podemos ayudarle en a que recupere su identidad, porque créanme: es un trabajo muy duro hacerlo sólo. 

 

Les reenvío el mail, que le envió Susana ayer.

También una foto de su hijita. No se si enseñársela todavía...

 
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Hola Héctor:

Muchas gracias por tus buenos deseos, coincidimos en algo, no porque llegue el 1ro. de enero de 2007 cambiarán las cosas mágicamente y tendremos un año mejor.
Es como tu dices un trabajo de todos los días, un insistir día tras día para que nuestro pequeño mundo, como le digo yo, sea cada día mejor. Y yo creo que si cada uno hiciera eso en su pequeño mundo, su hogar, las cosas serían distintas. Pero es como tú dices en el mail ¿qué hago yo por la paz?. ¿Qué hago por la armonía de mi propia casa, de mis compañeros de trabajo, de mis vecinos?
Por lo menos vos y yo vamos a tratar, no es así?
Yo también te deseo lo mejor, espero que tu viaje sea magnífico, en todo sentido. Los lugares que vas a recorrer deben ser espectaculares y además te vas a encontrar con tu hija. Espero que lo pases muy bien y que puedas construirte cada día tu pequeño mundo mejor, que sumado al mío y al de Susana y al de Roberto, y al de tantos otros va a ayudar a hacer un mundo mejor para todos.
Te mando un beso

Grace
 
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11月16日

Se me perdió la carretera

Hay tres cosas que me impulsaron a empezar a escribir para este blog: la primera es Luis( que me acabo de enterar que tiene un blog), la segunda mis queridísimas  crías de Terigotus, y la tercera: Lost Highway

Había escuchado el nombre de ésta película, pero necesitaba una buena excusa para verla, cualquiera que haya visto algo de David Lynch sabe a lo que me refiero…otra opción era que me la pusieran en clases, y eso fue lo que pasó esta mañana. En este triller psicológico, los actores bien parecidos tienen automóviles, que circulan a alta velocidad por las vías del oscuro interior del cual proceden todas las cosas. Provistos de vehículos sinápticos de 300 caballos de fuerza,  ¿quién no se volvería loco?.  Pero la realidad es otra, y si quieres moverte tan rápido sin ser atrapado por tus crímenes, tendrás que ingeniártelas.

El baño. Era un lugar estupendo para la meditación, antes de que el lavabo se llenara de crías superevolucionadas de “Terigotus”.  Solía pasar las horas sentado en mi trono, mirando fijamente a ese enigmático artilugio que llaman aquí “bidett”, que si históricamente tenía funciones higiénicas importantísimas, ahora no es mas que un sinónimo de revistero caro. No me quejo, está bien proporcionado, y hace para mí las veces de Yantra, como una puerta al mundo de las ideas.

El ego es sumamente astuto, la última vez que hice mis prácticas “bidetticas” me insistía fingiendo mil voces: “destruye tu ego, destruye tu ego, destruye tu ego”.  ¡Hipócrita!,  se cree muy listo haciéndose pasar por un ángel bienintencionado. La técnica de “ignorarlo” sencillamente no sirve, si repites alegremente y con ritmo hipnótico la famosa cantaleta del silencio(“no oigo, no oigo, soy de palo, tengo orejas de pescado…”) te robará las palabras tan pronto como reconozcas que son más que sonidos, es más, te dará un discurso sobre lo que son los sonidos, y cual es la mejor técnica para zarandear un pescado, y en menos de lo que te imaginas subirás a la bicicleta del tiempo, y comenzarás a pedalear angustioso, tomando dictado de todo lo que te dice.  El inconciente, lejos de ser el más íntimo rincón de la mente, es la ciudad más sobrepoblada de todas, con rascacielos tan altos que desaparecen entre la espesa capa de humo, y tráfico las 365 horas del día.

Yo creía que no había nada más injusto que el mundo, pues bien, no tardé en darme cuenta de que estaba equivocado. No hay nada más injusto que el mundo interior.

Mientras encontraba un lugar en donde estacionar mi bicicleta,  una mujer de tez blanca y escote pronunciado que conducía un automóvil  aparentemente último modelo, redujo su velocidad sin parar por completo. Estaba seguro de que no la conocía,  sin embargo se empeñaba en mirarme. Algo confundido, le miré a… la cara. Lo curioso, es que  mientras más lo hacía, comencé a reconocerla, y me parecía a su vez más y más atractiva. En el momento álgido, antes de reconocerla por completo, pero con la certeza de ser el amor de mi vida, escuché un fuerte sonido metálico, y sentí como si mi bicicleta tirara de mí. Volteé el cabeza asustado, y vi cómo mi bicicleta era arrollada por un trailer de doble semi-remolque. Confundido, decidí aferrarme a lo único que me quedaba en aquel momento, a la mujer del automóvil rojo, pero al mirarla me desconoció tanto, como yo a ella.

Me sentía tremendamente vacío, esa bicicleta era lo único que tenía en este lugar, aunque para mi sorpresa noté que un gran número de transeúntes no tenían ni siquiera ropa.  Incluso fui testigo de una transacción sumamente extraña; un hombre desnudo, excepto por un par de calcetines rotos en los pies, platicaba amablemente con otro, vestido con un traje que parecía muy costoso. El señor sin ropa, se quita los calcetines y se los entrega sonriente al hombre de negocios, el cual los recibe gustoso, metiéndolos en las bolsas de su saco, como respuesta a tan especial “regalo”, le da un beso en la frente, y sin decir una palabra, camina hacia un coche negro, al cual se sube por la puerta derecha trasera.

Al arrancar, la sonrisa del hombre desnudo se transformó lentamente en una expresión de dolor, y con los ojos cerrados empapados en lágrimas, abrió la boca para soltar un silencioso grito de desesperanza. 

Conmovido por la trágica escena, caminé rápidamente hacia él, mientras me quitaba la chamarra, y se la ofrecí sin pensarlo dos veces; éste, dejando de llorar me miró con indiferencia, y se dispuso a probársela, con una actitud escéptica. “Le queda bien” le dije, pero no me contestó, en cambio me ignoró dándose la vuelta, y caminando por la acera como con un rumbo seguro, hasta encontrarse con otro señor al que se la daría de la misma manera que sus calcetines.

 Son muchas las cosas que pasaron antes de irme de ese extraño lugar, que al final reconocí como lo que soy. La primera vez que estuve ahí, me sorprendió lo plásticas que son las ideas, que por cierto creía que concebía libremente…jajaja que iluso, mejor le dejaré ese trabajo a Dios. No se me ocurre otra metáfora más universal para la mecánica de las ideas, que un juego de Tetris©… para empezar, tu no creas las piezas de la nada, aunque estés tan ocupado intentando acomodarlas en “el lugar indicado”, que te dejas de dar cuenta de ello.  El programador, que es sumamente bondadoso, te permitirá vislumbrar lo que va a caer antes de que esto suceda, pero todos conocemos las consecuencias de la curiosidad, y por lo general te dejará un desorden difícil de componer. ¿Alguien sabe cual es el índice de mortandad promedio de los profetas y videntes?, Esos tipos son puro corazón, encima de que sacrifican su juego  por pregonar a los cuatro vientos las piezas que van a caer, la gente los tira de mentirosos y ladrones.

Pues bien, llega un momento en el que desapareces las líneas con tanta facilidad, que decides hacer combos…graaaaan error!!. Cuando por fin conociste lo que es la felicidad, se acelera esa musiquita rusa, que de años de escucharla era imperceptible,  y todo comienza a caer más rápido. Has pasado al siguiente nivel.

 Decidí sentarme en una banca, para tratar de descifrar el orden de las cosas. Irónicamente resultaba más difícil que hacerlo concientemente. Una viejecita que se sentó a mi lado me insistía con ternura, sosteniendo un huevo que sacó de una bolsa llena de vivieres que acababa de comprar en el mercado: “mira esta forma tan bella y perfecta. ¿de verdad crees que es un accidente?”. En ese momento el viento sopló arrastrando consigo un montón de hojas secas, y sin desearlo me fue concedida una eternidad para analizar cuidadosamente la trayectoria de cada una, por desgracia lo eterno no tiene trayectoria, y mirando a los ojos a aquella señora, le dije secamente: si.

 Aparentemente aquella ciudad se comportaba como un sistema fractálico de conexiones aleatorias. Menos mal, me dije sonriente, que tenemos en el cerebro un lóbulo temporal que dota de significados a todo lo que entra y sale,  porque de lo contrario, ni siquiera sabría que esto es una ciudad. 

 Antes de regresar a mi rutinario estado conciente, y dejarle el control del volante a mi tan amado y odiado ego, me dediqué a escuchar  deleitado la música que hace el aire al cambiar de dirección, el goteo de la lluvia, y los pasos de los malditos vecinos del piso de arriba. Tuve incluso la oportunidad de escuchar el canto de un canario, que tiene por cierto un inmenso repertorio de obras maestras inconclusas. La próxima vez que lo vea le ofreceré mi memoria para que pueda terminarlas.

Estoy convencido, nuestra mente no admite Caos. Hagan una prueba;  carguen a su reproductor de música portátil algo que consideren “movido”. Vallan a un lugar público, y observen en silencio a las personas caminando, intenten visualizar cada una de las pisadas, e imaginen que producen sonidos al pisar. ¿Notan algún ritmo en sus movimientos?

Ahora, enciendan el reproductor y vean como se mueven, señoras y señoritas, niños y ancianos todos bailando la conga con cadencia y sabrosura! ¿Ven como el mundo adquiere el orden que ustedes le imponen?

PD. Si hacen el experimento, y no les funciona… díganmelo, pero de manera suave y consoladora, tomen en cuenta que a mi si me funciona jajaja.

 
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